Continuacion…
Las coreografÃÂas para las peleas fueron hechas por el maestro Yuen Woo-Ping, el mismo de Matrix, y por Sonny Chiba, y el trabajo del primero es muy superior a lo realizado en esas pelÃÂculas, acercándose más a sus anteriores trabajos en Hong Kong, privilegios que da la libertad creativa. También hay que mencionar que la pelÃÂcula es extremadamente violenta, aunque en algunas partes no muy gráfica, pero está filmada con un estilo tan fino que no queda de otra más que aplaudir.
Los trabajos actorales entregan lo prometido: Uma Thurman nos demuestra con su actuación que es más que una cara bonita (con todo y sus horribles pies que tenemos que soplarnos durante un buen rato) y aunque en algunas partes se nota un poco sobreactuada, es de agradecer el esfuerzo que hizo por realizar algunas de las coreografÃÂas y no comportarse como la niña bella del filme.
Lucy Liu resulta estupenda y logra captar las caracterÃÂsticas y emociones que el guión indica para su personaje. Abro un paréntesis para mencionar que el origen del personaje de Liu, llamado O-Ren Ishii, está mostrado con una animación y antes de que los otakus empiecen a salivar, habrÃÂa que mencionar que si bien el dibujo sàestá fuertemente influenciado por el anime, tanto la estructura como la forma de contar la historia se parecen más a las de los comics gringos, particularmente a aquellos escritos por el Irlandés Garth Ennis, creador de joyas de la violencia sin sentido como Preacher y Hitman.
Quizás la actriz menos afortunada es Vivica Fox, pero bueno, que se le puede pedir a quien únicamente sale en comedias y además solo está 20 minutos en pantalla, lo bueno es que aprendió a pelear. Daryll Hannah y David Carradine, a pesar de salir poco (en especial este último), nos deleitan con dos papeles hechos a su medida y que transpiran maldad por el celuloide.
Algo en lo que hay que hacer hincapié es la capacidad del director de meter tantas influencias en un guión tan sólido, aunque se tome algunas libertades bastante jaladas, pero todo en aras de entregar una excelente pelÃÂcula y demostrar que las cosas simples siempre resultan ser las mejores.
En conclusión y a riesgo de sonar mamila debo decir que Kill Bill es la pelÃÂcula que define la cultura gringa para el siglo XXI, una cultura basada en la mescolanza de tradiciones, idiosincrasias y costumbres de todos los inmigrantes que habitan en ese paÃÂs. Tarantino supo plasmar este crisol en su pelÃÂcula, ojalá otros directores sigan el camino.
Arre!
