La frustración del hermano transpira por cada cuadro al tener que correr de su cuarto y de su vida a Sharon, enamorada también de él, pero que desconoce la situación. La venganza de Belial no se consuma únicamente en los médicos, sino también en su propio hermano y de la manera más cruel en la secuencia clÃÂmax de la pelÃÂcula, que es construida por Henenlotter hábilmente, mezclando el sueño y la realidad por medio de una alternancia de planos en disolvencias que acrecientan el efecto onÃÂrico de la secuencia, engañando al público como sigue…
Duane sueña que corre desnudo por Nueva York hasta el departamento de Sharon. Es de noche y ella duerme en cama. Con ternura aparta las sábanas desnudándola y acaricia su busto. Despierta excitado y espantado a la vez para darse cuenta que Belial ha escapado. Las visiones no eran un sueño, sino la conexión mental que tiene con su deforme hermano -el director ha construido dos escenas paralelas con el efecto de ser una sola camuflada como una pesadilla. Duane llega demasiado tarde al departamento de la chica para salvarla. Belial la ha violado y asesinado. De vuelta en el hotel, una lucha entre los hermanos termina trágicamente. Ambos caen por la ventana muriendo uno junto al otro, unidos como siempre lo estuvieron.
Las lecturas acerca de la pelÃÂcula discurrieron por varios caminos, pero siempre guardándole un respeto a esta modesta producción independiente sorprendiendo aun al propio director. La revista Fangoria llegarÃÂa a calificarla como “una metáfora freudiana en la que Belial es el subconsciente enfurecido capaz de convertir en realidad los más salvajes deseos (parricidio incluido) y Duane es el súper yo que sufre e intenta tomar el control”
Lo que no estarÃÂa del todo alejado de la realidad si se aprecia con cuidado la relación entre Duane y Sharon, que no pasa a mayores por la inhibición del chico y que únicamente se concreta por medio de Belial, su otra mitad -fÃÂsica y mental-, capaz de hacer a un lado la represión sexual de Duane.
La falta de recursos y novatez de Henenlotter hacen que la cinta adolezca formalmente de algunas fallas, sobre todo en la dirección de actores -exageradamente sobreactuados- y en ciertos emplazamientos de cámara que resultan confusos. Pero el gran acierto radica en la figura de Belial, que aun estando animado en dos escenas por la vieja técnica de animación cuadro por cuadro y en maquetas miniaturas -lo que le da un aspecto cómico- sus presentaciones son siempre impactantes, partiendo por sus primeros ataques planificados en tomas subjetivas, y más adelante por el acierto de evitar que hable, pues sin la necesidad del diálogo, sus expresiones gestuales y alaridos dan perfecta cuenta de su estado de ánimo: dolor, venganza, rencor y los celos que siente hacia su hermano, y hasta su desesperación por salvarlo de la muerte, siendo él mismo quien paradójicamente lo lleve a ella por propia mano.
Sin embargo, el éxito de taquilla no siempre es el resultado final de las producciones innovadoras, aun cuando se conviertan en pelÃÂculas de culto entre selectos grupos de aficionados y los nombres de los directores sean respetados. Basket Case fue destinada a ser producto de salas de segunda y funciones dobles, lo que no permitió margen alguno de ganancia, situación que orilló a su director a refugiarse en el campo de la publicidad. El posterior éxito de la cinta y una mediana recuperación de costos se dio gracias al mercado del video y de un grupo de cinéfagos de buena cepa que siempre saben valorar productos radicalmente originales.
Arre!
